“PACOmerte mejor.”


Ya era débil, ya estaba en riesgo, ya vivía en el mundo hostil de las calles de Avellaneda o de Lanús o de Lomas de Zamora.

Ya no había escuela en la vida de esta niña, ni garantías de cuidados, ni adultos que pudieran garantizarle los recursos indispensables que necesitaba para crecer sana y a salvo.

Casi “Crónica de una muerte anunciada”.

Como sorprenderse que en este derrotero que pone la vida de una piba en los bordes de lo humano, el PACO la encuentre y se la coma.

La encuentra lista, ofrecida y dispuesta a aceptar alimentos que adormezcan, anestesien, velen lo insoportable. ¿Si no hubiera sido el PACO, que otra cosa hubiera venido al encuentro de tanto espanto, que o quien se hubiera animado?

Siguiendo los cuentos tradicionales, Caperucita le enseña a los niños/as que no se debe desobedecer la palabra materna, y de los riesgos del amor, incluso de que hay que sospechar de las abuelitas, de los organismos y de los punteros y políticos.

Siguiendo estas páginas de infancia pensé en llamar a esta niña Aurora, como La Bella Durmiente, la que por tocar lo prohibido durmió 100 años. Metáfora de la muerte, al tiempo que adormece lo pulsional, perdona la curiosidad y da una segunda oportunidad.

Aurora despertará y ya habrá sido elegida por un principie, que garantizará por vía de la legalidad una sexualidad contenida como dios manda y sin curiosidad.

Aurora llega una tarde derivada por la Subsecretaría de Niñez y Adolescencia de la Provincia de Buenos Aires, (Servicio Local y Servicio Zonal) acompañada por su mamá y por una madre del grupo Madres en Lucha contra el PACO.

Con una tos persistente que la obligaba a parar su compulsiva verborragia de insultos que nos hacían saber que no se quería quedar a hacer tratamiento.

Flaca en extremo, sucia y con la piel lastimada.

Aurora llegó con dos madres y un equipo de salud del servicio zonal.

Pero ellos la encontraron después del PACO. Y nosotros también.

La niña de 16 años en plena crisis de excitación por abstinencia necesita ser medicada para frenar eso que la sacude.

Sin embargo el cuerpo que la porta es tan endeble, tan frágil que pensar el efecto de la medicación nos instala en un mundo incierto. En este sentido debemos retomar el concepto de cuerpo. Ni zona erógena, ni soma. Puro viviente despojado de humanidad.

Aurora pese a los antipsicóticos camina por la casa, se tambalea y se babea. No duerme, en el sentido de psicoanalítico del concepto. Aurora cae, para el movimiento y el cuerpo se detiene en un esbozo de lo que será algún día dormir.

Algo de su historia
Aurora va contando, en los breves momentos que lo viviente da lugar al sujeto, la historia de su vida.

Cuenta que ella “Para” en una estación de trenes junto a otros pibes y pibas. Parar surge como una respuesta ante la pregunta acerca de donde vive.

Para Aurora Parar en es un modo de Vivir en.

… hasta aquí viñeta clinica….

Hasta aquí, ni por asomo un cuento imaginario, pura realidad, un borrador de presentación del Equipo Asistencial de nuestra Comunidad Terapéutica, a quien agradecemos en la persona de la Lic. Gabriela Leder Kremer, que hace un relato de encuentros que son posibles.

Todos necesitamos llegar antes de que se presente “el lobo”-“el Paco”, para ello hay que comprometernos en esta lucha….

Se impone saber y acción mancomunados, se impone salir al rescate antes de que sea demasiado tarde, pero sabiendo como, cuando.

Estamos en esto y necesitamos de Uds. para compartir saberes y llegar antes.

El desafío esta planteado, ahora depende de cada uno.
Atte. Lic. Daniel Agazzi – Director de Relaciones Institucionales de la Comunidad Terapéutica Los Naranjos – San Pedro – Pcia de Buenos Aires